miércoles, 31 de diciembre de 2014

Idiotas de clase (capi 2)

Escena 1: entre clases

Mientras esperaban a la siguiente clase (a que viniera el siguiente profesor), un bullicio de chavales alborotados dominaba toda la clase. A Amy dos chulos le habían quitado el estuche y se estaba pasando el uno al otro, como si fuera un balón; Amy intentaba recuperarlo desesperadamente. "¡Devolvédmelooo, par de imbéciles!" les gritaba.

De pronto Stitch cayó sobre la cabeza de uno de los dos chulos y agarró el estuche que iba directo hacia él. "¡Ja!" exclamó triunfante. El otro chulo iba corriendo hacia Stitch, exclamando "Ese apestoso bicharraco azul..." ¡Kok! se chocó contra el primer chulo, a la vez que Stitch se apartó de ellos de un salto.

-Tu estuche, Amy- dijo Stitch, mientras le entregaba el estuche a Amy.
-¡Gracias, Stitch!- le agradeció Amy.

Escena 2: en el gimnasio

En el inicio de la clase de gimnasia, los mismos chulos estaban tirando balones a Amy, ésta huía temerosa de que uno de esos balones que venían como bólidos le diera y le hiciera mucho daño. "¡¡Dejadme en paaaaaz!!" suplicaba Amy mientras esquivaba los balones sin parar.

Entró en escena Stitch. Saltaba y devolvía cada balón que llegara a los chulos. Se dedicó a lanzarle balones hacia ellos con sus cuatro brazos. Ahora quienes huían despavoridos eran los chicos. Amy lo miraba con regocijo, como "disfrutando de la venganza".

Terminada la tarea, Stitch se acercó a Amy y le dijo:
-Ellos dejan tranquila Amy.
-¡Gracias, Stitch!- le agradeció Amy.

Escena 3: en el recreo

Los mismos chulos le habían arrebatado el bocadillo a Amy, y corrían esquivando a ella, que les perseguía intentando recuperar desesperadamente su almuerzo. "¡Devolvedme mi bocadillo, idiotas!!" les gritó. Stitch estaba viendo la escena y le entro una rabia al ver a su amiga así en apuros.

Así que se lanzó hacia ellos como bólido y les atacó para recuperar el almuerzo de su amiga. Les arañaba y les mordía, como un gato enloquecido. "¡Aaaaah! ¡Aparta, maldito monstruo!" decían ellos. Finalmente Stitch recuperó el bocadillo después de haber dejado derribados y llenos de arañazos a los dos chulos, y corrió a devolvérselo a Amy.
-Tu almuerzo, Amy- le dijo Stitch, entregándole el bocadillo.
-¡Gracias, Stitch!- le agradeció Amy.

-Empiezo a estar harto de ese monstruito peludo azul- dijo uno de los dos chicos.
-¡Y yo!- dijo el otro.
Se acercaron a Amy y Stitch, que estaban los dos sentados en un banco comiendo el bocadillo, y dijeron:
-¡Eh, niña rarita! Estamos ya hartos de tu koala alienígena, siempre molestándonos. ¡No lo traigas más!
-¿Ahh, ih*1?- replicó Stitch furioso -Pues... meega*2 dice: ¡¡Amy harta de vosotros!!
Y se lanzó hacia ellos, amenazador, mostrando todos sus dientes y extendiendo sus garras hacia ellos. "¡RAWRRRRRR!" rugía Stitch; "¡AAAAAAHHH!" gritaron los chicos de horror.

Stitch no paraba de perseguir a esos dos chulos, rugiendo con furia enorme; esos dos corrían aterrorizados por esa bestia azul que no paraba de pisarle los talones y de amenazarle con su mirada fiera y su bocaza llena de dientes afilados. "¡Socorrooo! ¡Paren a esta bestia!" gritaban, suplicantes. Amy miraba regocijada esa escena, sentada en el banco. "Ése es mi amigo, que me defiende" se dijo ella.


Turiano - Español 
* 1- ih - sí
* 2- meega - yo, a mí

martes, 30 de diciembre de 2014

Idiotas de clase (Capi 1)

Un día cualquiera en clase. Amy se había traído a Stitch a su clase. Él estaba ahí, en el estrado, con sus miembros extras sacados para mostrar su apariencia real, y contando su historia en la pizarra, así:


Cuando terminó de dibujar, Stitch dijo, mientras sostenía la tiza con sus garras:
-¡Tacháaaaaaa! Stitch origen.
Los alumnos miraban el dibujo alucinados, uno de ellos exclamó:
-¡¡Qué fuerte!! Amy tiene un amigo extraterrestre...
Todos se arremolinaron alrededor de Stitch, que estaba sobre la mesa de la profesora, y lo aturullaban a preguntas: "Así que eres alien", "¿Cómo es tu mundo?", "¿Qué coméis?", "¿Cómo curáis las enfermedades?", "¿Qué véis en la tele?", "¿Podéis teletransportaros?", "¿Hay aerocoches?". Stitch se arrastraba hacia atrás, mirando a esa masa agobiante que no paraba de bombardearle preguntas. Tantas preguntas seguidas que ni le daba tiempo responder.
-¡Uno a uno, que le agobiáis!- trató de recordarles la profesora.
Amy se acercó al montón y se ofreció:
-Oye... podéis preguntarme a mí sobre él, que soy su amiga.
-Mira quién habla, ¡la rarita!- le espetó uno de los chulos y engreídos de la clase.
-¡Cierra el pico! ¡No te pedimos que hablaras, lista!- le espetó el otro chulo.

Amy se vió muy ofendida, se retiró de la multitud, dolida y enfadada, y se sentó en un rincón. Tuvo ganas de llorar. ¿Es que era la única a la que le trataban de esa manera? Y encima esos mismos chulos seguían diciéndole: "Eso, eso, ahí la llorica. Llorica, llorica"; otros le decían "No te portes como una cría, que tienes ya catorce años".
Entretanto, Stitch estaba viendo la escena desde donde estaba sentado, en un hueco que hacía la multitud. Le estaba doliendo ver a su amiga así, tan maltratada. Le entró una rabia muy grande contra esos chulos.
-¿Tienes naves hiperlumínicas y pistolas lásers? Tiene que ser guapo- dijo el chulo de antes.

Stitch se arremetió contra él. Rugió y le arañó un brazo con esas garras tan afiladas que tenía, hiriéndole. Bajó de la mesa de un salto y, todo furioso, apartó a la gente a la fuerza para abrirse paso mientras avanzaba hacia Amy. Con esa fuerza tan grande que tenía hacía volar por los aires a los chicos que los apartaba.
Ya delante de Amy llorosa, con la cara sobre sus rodillas, Stitch posó suavemente su mano sobre el hombro de ella. Amy alzó la mirada y la dirigió hacia Stitch.
-Ahh, Stitch- dijo Amy, con voz quebradiza. Después explico, airosa -¿Lo vistes? Me tratan con desprecio, me insultan, me quitan mis cosas, me... ¡La tienen tomada conmigo! ¿Qué hice yo? ¡A ver! ¿Qué hice yo?
-Ni caso a esos idiotas- le dijo Stitch para consolarle.
Amy le abrazó, Stitch también. Nada como un buen amigo que la consuela en momentos difíciles.

domingo, 28 de diciembre de 2014

Instintos agresivos (parte 7)

El agente espacial Wlinky había paralizado y arrebatado el conocimiento a Stitch con su aparato cilíndrico, cuando éste estuvo a punto de atacar a Amy y Ángel. Estas dos suspiraron de alivio al ver a Stitch tumbado en el suelo boca abajo.
-Tendré que explicarte montones de cosas, Amy- dijo Wlinky, mirándole con su único ojo -Pero antes voy a examinar a tu amigo...- sacó una especie de plancha de tamaño de mitad de folio con una pantalla y la situó sobre Stitch.
-¡Ohh, es lo que me temía!- exclamó Wlinky. Dijo después, señalando a la pantalla -¿Ves esto? ¡Le han insertado unos electrodos en su cerebro!
Se refería a los manojos de cables que se veía sobre la cabeza de Stitch en la pantalla. Se podía ver muy nítidamente el cerebro y otras partes de la cabeza. Por tanto, se veía muy bien las terminaciones de los cables que se conectaban a determinadas zonas del cerebro...
-¡Rápido! ¡Hay que anularlos antes de que recobre!- dijo Wlinky, apuntando el mismo cilindro a la cabeza de Stitch. Se oyó un sonido corto así: ¡Bzzz! durante el proceso.
-¡¡No!!- exclamo Gokeb, horrorizado, desde la esquina donde estaba espiando.
-Vaya... yo me preguntaba sobre ese implante...- dijo Amy.
-¡Pues con ese implante le controlaban la mente para convertirlo en ese monstruo que ha sido!- le respondió Wlinky. ¿¿Cómoooo??
Stitch se recobró. Se le oyó gemir. Wlinky miró y vió que Stitch se estaba incorporando y se rascaba los ojos.
-Vaya, se despierta- dijo Wlinky -He hecho bien en anular rápido el implante.
Amy y Ángel se acercaron a Stitch aturdido.
-¡Ey, Stitch! ¿Estás bien?- preguntó Amy, preocupada. Ángel le dijo algo en su idioma.
Se acercó Wlinky, apartó suavemente a Amy y Ángel y dijo:
-Dejadme hacerle la prueba del algodón- se arrodilló delante de Stitch, acercó su cara a él, y preguntó -¿Cómo te llamas?
-Stitch, ¿por?- respondió éste, extrañado. No entendía a qué esa pregunta.
Wlinky se volvió hacia las chicas y dijo:
-¡Se reconoce a sí mismo! ¡Vuelve a ser él!
Las chicas jadearon de alegría. ¡Recuperaron a su amigo! Se abalanzaron hacia Stitch y lo abrazaron. "¡¡Stiiiiitch!! ¡Por vin volvemos a tenerte!" exclamaron, con alegría eufórica.
Amy cambió de cara, dispuesta a regañarle, y dijo:
-Vamos a casa, mucho has destrozado en est... ¡Ay!- justo en este momento Wlinky le pegó un cachete en el brazo -¿Qué pasa, Wlinky!- exclamó Amy, ofendida.
-¡No se acuerda de lo que ha hecho! ¡No vayas a provocarle un trauma como se lo recuerdes!- regañó Wlinky.

Stitch terminó de levantarse, observaba el pueblo, pasmado. Agachó sus orejas y sus antenas, alucinado por aquella visión dantesca. Todo hecho un desastre, farolas rotas y tumbadas, paredes desconchadas, coches derribados, cristales hecho añicos. "¿Qué ha pasado aquí?" exclamó en su idioma "Está todo... destrozado..." No recordaba nada de nada de cuando había sido una bestia salvaje momentos atrás, era como un paréntesis vacío para él.
Gokeb no paraba de pulsar como loco los botones del control remoto del implante.
-¡Maldita sea! ¡No responde!- exclamó, furioso -Ese asqueroso Wlinky ha averiado el implante...

Amy y Wlinky alejaron de Stitch boquiabierto y con ojos como platos.
-Alejémonos de él y te lo explicaré bajito, para que no nos oíga- dijo Wlinky.
Una vez alejado lo que creyeron suficiente, Wlinky empezó a explicarle, bajito: "Quieren dominar el universo, justo les interesaba Stitch por sus instintos destructivos iniciales. Durante las primeras pruebas le controlaban el cerebro con el aparato que portaban, inhibiendo las zonas del control de impulsos mediante el rayo que lanzaban con él; por eso se volvía agresivo por momentos, haciendo resurgir la bestia que era antes de ser educado. En la última prueba, le implantaron electrodos en zonas estratégicas de su cerebro para lograr efecto permanente, y lo soltaron aquí para observarlo. Y he aquí lo que ha pasado. Controlaban el implante con un mando a distancia. No le culpes... no era consciente de su comportamiento salvaje, que no podía controlarlo. Perdía la noción de sí mismo y sólo pensaba y actuaba como la bestia salvaje destructiva que era en el fondo de su ser. Encima, al disipar los efectos del rayo inhibidor sufre de anmesia que le impide recordar lo que hizo mientras estaba con las áreas cerebrales suprimidas".
Pero Wlinky no tuvo en cuenta que Stitch era capaz de oír un simple aleteo de una mariposa a metros de él, y... Stitch le oyó todo. A medida que iba enterándose de su situación, más horrorizado se quedaba, sentía que algo le ahogaba... Empezó a recordar algo de cuando destruía los barrios... Eso no ha podido pasar a él, ¡de eso nada!
Stitch no pudo más, aquello era demasiado, explotó.
-¡¡¡AAAAAHHHH!!!- gritó, histérico, extendiendo sus cuatro brazos -¡¡Meega*1 oír todoooo!!
-Pero si hablábamos muy bajito...- exclamó Amy, extrañada.
-¡¡Meega oído muy fino!!- replicó Stitch.

Gokeb salió muy airoso del escondite y dijo, dirigiéndose hacia nuestros protagonistas:
-¡Maldita sea! ¡Pues me llevo al bicho y le arrego el implante!
Stitch trepo por la pared hacia Gokeb, igualmente airoso, le arrebató el mando y rugió:
-¿Controlar Stitch con esto? ¿Hacer Stitch destrozar pueblo con esto?
Stitch saltó al suelo y siguió rugiendo, furioso:
-¡¡Meega nala kweesta*2!!- acto seguido destrozó completamente el mando con sus dientes y garras.
-¡¡No!! ¡¡El control del implante no!!- exclamó Gokeb horrorizado, mientras observaba cómo Stitch iba haciendo añicos el mando con sus afilados dientes y garras, con su furia terrible.
-¡¡Stitch jamás destruirá nada por avaricia de malas manos!! ¡¿Oki taka*3?!- reprendió Stitch.
Stitch arrebató la pistola de plasma a uno de los agentes compañeros de Wlinky y disparó como loco a Gokeb, Iako y el jefe de apariencia de insecto-crustáceo que les acompañaba. Estos tres escapaban aterrorizados de aquella maraña de rayos que por poco le daban.
Wlinky tuvo que intervenir. Cuando Stitch terminó de disparar, y los tres adversarios quedaron arrejuntados en un rincón temblequeando, Wlinky se agacho y dijo a Stitch al oído:
-Stiiitch, cálmateeee.... ¡Déjanos a nosotros que ya nos ocuparemos de este asunto!
Stitch lanzó la pistola al suelo, dicendo "Oki taka", y abandonó el lugar para reunirse con Amy y Ángel.
-Estáis todos detenidos por manipulación de criaturas para apropiación de planetas con medios y fines ilícitos- dijo Wlinky -¡Apresadle y lleváoslo!- les ordenó.

Mientras los agentes espaciales apresaban a Gokeb, Iako y demás panda y los llevaban a su nave espacial, Amy dijo a Stitch:
-Así que no eras un monstruo, Stitch; y me alegra un montón saberlo. ¿Y no te acuerdas de los destrozos que hicistes? ¿Ni de lo agresivo que volviste?
-Naga*4, meega naga recordar nada- respondió Stitch, desolado.
-Lo siento mucho, Stitch, por enfadarme contigo... por haberte dejado fuera de casa... pensaba que... no sabía que te controlaban... perdóname...- suplicó Amy, arrepentida.
-Naga, no ha sido nada, tranquila- le exculpó Stitch.
Se abrazaron, Amy se vio envuelta por los cuatro brazos mullidos de Stitch. Amy acariciaba la suave espalda de Stitch, interrumpida por las tres espinas que sobresalían. Stitch acariciaba la melena de Amy, introduciendo sus garras entre los cabellos. Por fin el uno junto al otro. Por fin su amigo azul vuelve. Por fin su amiga terrícola se reconcilia y le perdona. Es..... genial.
Al poco de soltarse Amy y Stitch, dijo Wlinky:
-Podéis estar tranquilos: el implante cerebral no volverá a funcionar jamás. No habrá problemas.
-¡Wlinky te lo ha desactivado! ¡Hay que agradecérselo!- dijo Amy a Stitch.
-Es la segunda vez que salvas a Stitch... cómo puedo agradecértelo- dijo Amy.
-Es mi trabajo como agente espacial... y soy vuestro amigo- le respondió Wlinky, complacido.

Wlinky y sus subordinados se fueron en su nave espacial, llevándose a los detenidos. Amy y sus dos amigos regresaron a casa. Stitch había retraído sus miembros extras y volvía a ser el ángel que había sido desde que Amy le conoció.
-¡Mamáaaa, volvemos con Stitch recuperado! ¡Y sano y salvo!- anunció Amy, tan alegre y vivaz.
Elena dejó las tareas que estaba haciendo de jardinería y se acercó airosa hacia Stitch.
-Cuatro cosas te voy a decir, jovencito- le reprendió Elena -¡¿Te parece bien ese comportamiento que has tenido?! ¡¡Cómo...!!
-¡Mamá!- le interrumpió Amy, defendiendo a Stitch; y tuvo que explicarle -¡No le regañes! El pobre no pudo controlar su agresividad. No fue culpa suya. Tenía un problema en su cerebro que fue solucionado. Pero ahora que está curado, vuelve a ser el de siempre. Ya no más arrebatos.
Elena se dirigió a Stitch, y pidió disculpas:
-Uy, perdona... siento por la bronca... desconocía por completo tu situación... la retiro...
-Tranquila- le dijo Stitch para tranquilizarla.

-Bueno, en fin, que voy a hacer ya la comida que es hora- dijo Elena, tan alegre -¿Qué queréis comer? Y tú, Stitch, me alegro que hayas vuelto. ¿Qué fue lo que tuvistes en la cabeza?
-Una especie de epilepsia que le hizo comportarse como una bestia salvaje, mamá- le contestó Amy -Pero ahora está bien. Curado. No más arrebatos.
Ángel se acercó hacia Stitch y se recostó en el hombro de él.
-Boojiboo*5- le dijo ella, contenta de tenerlo otra vez en casa.
-Ohh, Ángel...- respondió Stitch, tan suave, y le cogió la mano.

--- FIN ---

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Turiano - Español 
* 1- meega - yo, a mí
* 2- meega nala kweesta - ofenda hacia el adversario
* 3- oki taka - de acuerdo
* 4- naga - no
* 5- boojiboo - piropo de enamorados

jueves, 25 de diciembre de 2014

Feliz Navidad!!!


Esta mañana cuando me desperté, tenía delante de mí a Stitch, sosteniendo un paquete de regalo en sus manos (un regalo para mí), mirándome tan sonriente con esos ojos alegres. Y me dijo: "¡Feliz Navidad, Amy!"

Qué guay!! Ése es mi amigo, ha tenido un detalle enorme en esa fecha tan señalada de hacerme ese regalo sorpresa, y digo sorpresa porque.. ¡no me había dicho nada del regalo que me tenía preparado! Tanto el paquete como el saludo mañanero que me lanzó él, son regalos estupendos. ¡Y lo es más que se haya acordado de mí!

Fdo: Amy la amiga de 626.

Hoy ha sido Navidad, y con esto quería desear: ¡¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo a quienes sigan este blog!!

sábado, 20 de diciembre de 2014

Mirando el universo



Lo que más me gusta del mundo es el universo cósmico. Me resulta... fascinante... grandioso, misterioso... Jumba me promete una y otra vez que me va a llevar a pasear por el espacio en su nave espacial, pero nunca lo cumple. ¡¡Jumbaaaaa!! ¿A qué esperas, a que me fría de aburrimiento con tanto escasqueo? En fin...

Por eso, muchas noches trepo hasta el tejado de mi casa y me tumbo sobre él para mirar las estrellas, o me alejo de la casa y me pierdo en el campo para mirar las estrellas. Y mientras miro, sueño con estar ahí. Ohh, cómo me encantaría...

Aquí estoy con un proyector de imágenes en 3D que tenemos en casa. Muchas veces escojo el universo, para perderme entre galaxias, estrellas y planetas... Uaauuhhhhh....

miércoles, 17 de diciembre de 2014

Instintos agresivos (parte 6)

Amy y Ángel estaban adentrando en el barrio desastrado, patidifusas. Miraban a todos los lados, observando ese espectaculo dantesco. De pronto se oyó una risa malévola, con esa voz que les resultaba familiar. Giraron la cabeza y ahí estaba Stitch, sobre el tejado de una casa baja. Le brillaban sus ojos y su dentadura, dándole una apariencia diabólica junto con las carcajadas. Tenía sacados sus miembros extras, como diablo alienígena. Sostenía con una de sus cuatro manos un tubo metálico arrancado.
-¡¿Stitch?!- exclamó Amy, horrorizada.
Stitch parecía loco, desencajado, no cesaba de reír ruidosamente, mostrando todos sus dientes afilados. Se llevó el tubo a su boca y lo partió de un mordisco, como fiera enloquecida.
-¡Stitch, no me lo puedo creer!- regañó Amy -¿Has estado destruyendo el pueblo entero? ¡¡El colmo!!
Stitch segía riendo. Parecía importarle tres pepinos la regañina de Amy.
-¡Bájate de ahí ya mismo!- ordenó Amy.
-¡Meega nala kweesta*1!- rugió Stitch, y saltó hacia Ángel y Amy.
-¡¡AAAAAAAHHH!!- gritaron Amy y Ángel aterrorizadas al ver que Stitch se lanzaba hacia ellas. Esa mirada fiera, esos dientes afilados, esas garras mortales...
Ellas se apartaron y Stitch pasó de largo.
-¡¿Lo ver?! ¡Lo dije! ¡Es un monstruo!- gritó Amy a Ángel.
-¡Ayer naga*2 así!- replicó Ángel.
Allí lejos estaba Stitch, enloquecido. Había agarrado una papelera y parecía dispuesto a lanzarla.
-¡Stitch! ¡Para ya!- suplicó Amy.
Stitch lanzó la papelera.
-¡Stitch! ¿No me oyer? ¡Dije que pares!- insistió Amy, acercándose hacia Stitch.
Stitch no reaccionaba a las riñas de Amy. Estaba riéndose, como saboreando lo que acababa de hacer.
-¡¡STIIIIIITCH!!- gritó Amy, justo encima de él, intentando que le atendiera. Pero nada. Demasiado trastornado para siquiera girar la cabeza hacia ella. Stitch saltó hacia adelante y trepó la fachada, alejándose.
-No responde a su nombre... - dijo Amy, mientras veía cómo Stitch se alejaba.
¡Pues no! No iba a dejar perderlo de vista, así que se dispuso a seguirlo, costara lo que costara. Tenía que intentar impedir que ese monstruo peludo siguiera haciendo más de las suyas en el pueblo.
-¡Vamos! Se ha ido por ahí- dijo Amy, y corrió. Ángel le siguió.

Corrieron ya bastante distancia, como dos manzanas. al girar la siguiente esquina, Amy y Ángel pudieron observar cómo Stitch seguía rompiendo farolas, papeleras y lanzando coches, aterrorizando a la gente. "¡¡Aaaaahhh, socorrooooo!!", "¡Un monstruo horrible atacaaa! ¡¡Sálvese quien puedaaa!!", gritaba la multitud huyendo.
Amy cogió un trozo de un tubo y dijo:
-Voy a intentar pararlo. ¡Está loco!
Y lo lanzó hacia Stitch, ¡bonk!, golpeándolo en la cabeza. Stitch se dio la vuelta y rugió. El rostro feroz de la criatura amedrentaron a Amy y Ángel. Sacaba mucho los dientes, y tenía los ojos tan entrecerrados que parecían rayas negras.
Amy y Ángel se señalaron la una a la otra, intentando eludirse...
Stitch agarró y alzó un contenedor de reciclaje de plástico, y lo lanzó hacia Amy y Ángel.
-¡¡¡AAAAAAAHHHH!!!- gritaron Amy y Ángel, apartándose de ese contenedor que venía hacia ellas como un bólido. Ángel saltó sobre Amy, y se abrazaron.
¡Crasshhh!, el contenedor cayó sobre la luna de una librería que tenían ellas detrás suyo, haciendo añicos el cristal. Amy y Ángel quedaron tiesas de terror.
Varios segundos después... Amy se recobró y cogió unos cuantos libros de la librería, a través del agujero de la luna.
-¡Va a ver esa bola de pelo!- dijo Amy furiosa.
Se dio la vuelta y lanzó los libros hacia Stitch, uno a uno.
-¡Cómete estos libros, bestia peluda!- dijo Amy.
Stitch iba esquivando los libros con una habilidad pasmosa.
Ya está, Amy había acabado de lanzar todos los libros que tenía en sus manos, y ninguno golpeó a Stitch. Maldición. Stitch agarró cuatro libros con sus cuatro brazos.
-¡Ja jaaaa!- dijo Stitch.
-Oh oh- dijo Amy.
Como respuesta anterior, Stitch lanzó los libros a Amy y Ángel; ellas corrían huyendo de esa lluvia de libros. Cuando se agotaron los libros de su despensa, Stitch rió triunfante, abriendo mucho su bocaza y extendiendo sus brazos. Y se alejó lanzado.

Amy oyó cómo Stitch seguía haciendo de las suyas tras una esquina que acababa de sortear. Se oían sus risas enloquecidas y gritos de horror de la multitud huyendo. Quién no iba a tener miedo de una bestia de apariencia terrorífica y con fuerza extrema.
-Nada, Ángel...- dijo Amy, sin esperanzas -Stitch es un verdadero monstruo, ya no puedo hacer gran cosa... si no me escucha cuando le llamo... no me hace caso...
Se sentaron las dos en el suelo. Ángel lloraba desconsoladamente, perder a su amado le resultó muy doloroso. Amy la abrazó para intentar consolarla y le dijo:
-Lo sé... Yo también le echaré de menos. Jamás podremos volver a tenerlo en casa...
Ángel se incorporó, y gritó mientras le pegó un puñetazo a Amy en la cabeza:
-¡¡Naga!! ¡¡De eso nada!!
Corrió muy resuelta directa hacia donde se oía el follón.
-Meega encontrar Stitch, meega volver bueno Stitch cantando al revés- decía ella -¡Yooga ike*3!
Amy se levantó y dijo, mientras la seguía:
-¡Espera, Ángel! ¡Voy contigo!

Tras correr calles y esquinas varias, encontraron a Stitch, que estaba gateando a seis patas, como buscando qué destruir.
-¡Ajá!- exclamó Ángel, triunfalmente.
Stitch le miraba y gruñía. Ángel cogió un trozo de tubo arrancado y golpeó con él a Stitch en la cabeza, arrebatándole el conocimiento.
-Jopé... menudo campanazo- exclamó Amy. No esperaba eso de Ángel.
Amy se acercó hacia Stitch derribado y se agachó a su lado.
-¿Canto?- se ofreció Ángel.
-Espera un poco- dijo Amy, mientras tocaba la cabeza de Stitch.
Notó algo raro en la cabeza de Stitch, como unos cables bajo la piel.
-Parece unos alambres sobre el cráneo- dijo Amy -Qué extraño. ¡Vamos a la clínica del Dr Mayo!

En la clínica de Dr Mayo... Stitch tumbado sobre una camilla y el médico mirando la radiografía que le había hecho en la cabeza. Amy atendiendo a la explicación del médico y Ángel con Stitch.
-Pues claro- dijo Dr Mayo -Estoy viendo que tiene algo sobre en cráneo... una maraña de cables... como un implante... justo le has tocado un cable.
-¿Ehh? ¡Stitch no me ha dicho jamás que tuviera un implante en la cabeza!- exclamó Amy.
De pronto oyó gemir a Stitch. Amy miró y vio que Stitch estaba abriendo los ojos pesadamente. Oh oh...
-¡¡Se despierta!!- exclamaron Amy y Ángel horrorizadas.
Rápidamente cogieron a Stitch y lo lanzaron a la calle, bien lejos de la clínica. El médico observaba todo ello perplejo.
Amy y Ángel volvieron. Amy dijo, aliviada:
-Un poco más y te desbarata la clínica, doctor. No sabemos por qué, pero se ha vuelto agresivo sin razón aparente. ¡Hemos de ir a cazarla para evitar que cause más desgracias!
Y se fueron, dejando al médico aún más perplejo.

Mientras vagaban buscando a Stitch, Amy dijo, pensativa:
-¿Dónde se habrá metido? ¿Y por qué tiene implante en la cabeza? No sabía yo que tuviera un problema en su cerebro...
-¡Está ahí!- exclamó Ángel de repente.
Ángel señalaba a Stitch, que estaba sobre una pared, gruñendo y rugiendo. Stitch saltó y aterrizó delante de ellas. Se encaró contra ellas, como una fiera dispuesta a atacarla.
-Stitch, por favor... ¿No te acuerdas de mí?- dijo Amy, suplicante -¿Ni de ella?- se refirió a Ángel.
Stitch seguía amenazando con sus rugidos. Parecía importarle tres pepinos lo que Amy le estaba diciendo. Era muy doloroso ver en qué se había convertido lo que hasta hacía muy poco era su mejor amigo.
-Vamos, Stitch... Eres tú, ¿No te conoces?- siguió suplicando Amy.
Nada. Stitch seguía rugiendo, enseñando sus dientes.
-Hacíamos cosas juntos...- insistió Amy -Tú hacías montones de tonterías divertidas... Te encantaba escuchar a Armin van Buuren, como a mí... Vamos, Stitch, tú nunca habías sido así... ni conmigo ni con nadie... ¿Y por qué ahora...?
Stitch saltó hacia ellas, extendiendo todas sus garras y sacando aún más sus dientes. ¡¡AAAAAAHH!!, gritaron Amy y Ángel, horrorizadas.
Algo paró a Stitch con una descarga, y éste cayó inconsciente al suelo. Era Wlinky, que portaba un extraño aparato cilíndrico con el que había paralizado a Stitch.
-¡Wlinky!- exclamaron Amy y Ángel.

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Turiano - Español 
* 1- meega nala kweesta - ofensa lanzada hacia el adversario
* 2- naga - no
* 3- yooga ike - ya lo verás

martes, 9 de diciembre de 2014

Instintos agresivos (parte 5)

Gokeb y Iako habían llegado a la nave principal, se presentó ante el jefe con Stitch inconsciente agarrado de las orejas.
-Aquí tengo la criatura, jefe- dijo Gokeb.
-¡Ah, muy bien!- respondió el jefe. Agarró a la criatura por la cabeza con sus pinzas, la acercó hacia sí y dijo -¡Preciosa criatura! Tu me ayudarás con la conquista del planeta. ¡Jaaa ja ja ja ja!
Gokeb empezó a explicar:
-Cuando le implantemos los electrodos en su cerebro conseguiremos una manipulación permanente del control de impulsos... ¡Sólo habrá en él instintos destructivos! ¡Y además se le podrá controlar remotamente!
Al jefe le pareció muy interesante el tema, le dio el visto bueno.

Stitch fue enviado a la sala de operaciones de la nave. "¡Empieza la operación!", dijo uno de los médicos encargados de ello, a la vez que encendió un bisturí láser y lo pasó sobre la cabeza de Stitch...
Dos horas después, la operación fue terminada. Un agente trajo la camilla donde estaba Stitch dormido, tumbado boca abajo.
-Operación terminada, señor- dijo el agente.
Stitch se despertó de la anestesia. Abría poco a poco los ojos, estaba aturdido. Gemía.
-¡Se despierta! ¡Inhibiendo su cerebro!- dijo Gokeb, alzando un control remoto lleno de botones hacia Stitch. Pulsó un botón y al momento Stitch abrió mucho los ojos y le brillaron de un verde intenso.
Stitch pegó un salto enorme hacia el techo.
-¿Y la criatura?- preguntó Gokeb, que le había perdido de vista. Fue tan instantáneo.
-¡Allá! ¡Arriba!- dijo uno de los agentes, señalando arriba.
Gokeb miró arriba y vio a Stitch pegado al techo. Estaba tan fiero que daba miedo. Rugía, ladraba, sacaba mucho los dientes, miraba amenazadoramente, movía mucho la cabeza en todas las direcciones. Sus ojos brillaban de fosforescente. Había sacado sus miembros extras (brazos secundarios, antenas y espinas traseras).
-¡Mucho cuidado con ella! ¡Ahora es muy agresiva!- dijo uno de los agentes.
-No preouparse, tengo el control remoto. No hay peligro- les tranquilizó Gokeb.
La criatura saltó hacia la pared y arañó a un agente que estaba ahí, produciéndole con sus garras tan afiladas cuatro franjas sangrantes en el brazo.
-¡Aggg!- gritó el agente, mirando su brazo herido -Asco de bicho...
La criatura se enrolló sobre sí mismo y rodó en el suelo haciendo eses. Los agentes tuvieron que apartarse rápidamente, ya que amenazaba con atropellarles. En un momento dado saltó y se dirigió hacia Gokeb.
Gokeb se quedó impresionado y horrorizado, ese bicho que iba lanzado directo hacia él, que rugía, con ese rostro fiero, esos dientes afilados, esas garras mortales extendidas hacia él, esas espinas puntiagudas erectas de su espalda... que le daban una apariencia terrorífica. Reaccionó muy rápido por instinto de supervivencia apuntando el control remoto hacia la bestia y apretando un botón.
La criatura cayó al suelo inconsciente, justo delante de los pies de Gokeb. Éste suspiró de alivio. "Por los pelos", dijo él.
Gokeb se alejó de Stitch, volvió a manipular el control y Stitch se levantó otra vez, pero ya no como una temible fiera, sino como robot al que le enviaban órdenes. Tenía rostro inexpresivo, ojos totalmente abiertos, boca entreabierta, sus cuatro brazos caídos... totalmente catatónico. Gokeb pulsó botones varios del mando y Stitch avanzó hacia él como zombi, con movimientos muy mecánicos.
-Eso es, eso es, ven, bonito- le dijo Gokeb.
Una vez que Stitch se había acercado mucho a Gokeb, éste pulsó otra vez el mando y Stitch se detuvo, de manera muy robótica.
-Buen chico, eso es- le dijo Gokeb, acariciándole la cabeza, revolviéndole el pelaje y las antenas.
Stitch no reaccionaba a nada, ni a las caricias aquellas. Parecía un comatoso andante.
Gokeb se presentó ante el jefe con Stitch robótico a su lado y dijo:
-Tras unas pruebas he visto que el implante le funciona bien, como es esperado. ¡Listo para masacrar un pueblo terrícola en pruebas!
-¡Muy buen trabajo, Gokeb!- le felicitó el jefe, alzando una pinza hacia Gokeb -¿Cómo te recompensaré?
-Conque me dejes volver una temporada a mi planeta, vale...- respondió Gokeb con cierto sarcasmo.

En la Tierra, en ese lugar de Europa donde vivía Amy, era ya de día. Amy se desperto, bostezó, se incorporó un poco.
-Buen día...- dijo; justo después se dio cuenta de que Ángel no estaba en su cama -¿Ángel?
Alzó su mirada. ¡Ahí estaba! Echada sobre el escritorio, dormida, con su cara apuntando hacia la ventana. Amy se levantó y se acercó hacia ella. Estaba roncando muy débilmente, casi silbando. Apoyó su mano sobre la espalda de la criatura y la zarandeó un poco, para despertarla.
-¡Ángel! ¿Qué haces durmiendo sobre el escritorio?- preguntó Amy, extrañada.
Ángel giró, colocándose boca arriba, mirando al techo, y aplastando sus dos largas antenas bajo su espalda. Bostezó, abriendo la bocaza a tope, casi a 180 grados, dejando ver todos sus dientes afilados. Cerró la boca y dijo, con sus ojos entrecerrados por sueño:
-Meega*1 ver Stitch anoche.
-¿Cómo?- dijo Amy.
Ángel se incorporó y dijo:
-Stitch en ventana... Stitch hablar y saludar meega- explicó Ángel -¡A lo mejor Stitch no monstruo!
Amy le miró, incrédula.
-Meega cree debemos dejar entrar Stitch- dijo Ángel, resuelta.
Amy se escandalizó y exclamó, con los brazos en alto:
-¡Qué dices! ¿Dejarle entrar? ¡Puede volverse loco en cualquier momento! ¡Ya vistes lo que pasó anoche!
-¡Por favooor, Amy!- insistió Ángel, suplicante, cruzando los dedos delante de su cara.
Amy cedió.

Bajaron las dos al recibidor y se situaron en la entrada de la casa, puerta abierta. Amy gritó, muy alegre:
-¡Hola, Stitch! ¡Buenos días! ¡Ya te dejo entrar a casa!
No se oía nada. Ni una mosca.
-¡Stitch, no te calles! Eeerr.. ¡Siento mucho haberte echado a casa!- se disculpó Amy -Venga... ¡Puedes volver a casa!
Silencioso como una tumba.
-¿Stitch?... No se le oye ni respirar. ¿Igual sigue dormido?- se preguntó Amy.
Ángel sólo alzó sus hombros.
Las dos subieron a la habitación y bajaron a la entrada con el móvil conectado al altavoz portable.
-Seguro que con una sesión de Armin van Buuren se espabila, que es muy fan suyo, y aparece a nuestros pies- dijo Amy -¡Preparados!
Pulsó la pantalla táctil de su móvil y sonó la música a tope a través del altavoz. Música Trance a tope. ¡Bumb, bumb, bumb!...
-¡Marchaa! ¡¡Bootifaaa*2!!- exclamó Ángel, muy feliz de escuchar a su dj favorito.
La música sonó un buen rato, animando el ambiente, hartando a Elena y a la perra Lúa de tanto "chunda chunda". Stitch seguía sin aparecer...
-Oh oh, me temo lo peor- se preocupó Amy -¿Y si... se le ha ocurrido alejarse demasiado creyendo que no le queríamos y se ha perdido en el bosque?
-¡¡Ay!! ¡¡Naga*3!!- exclamó Ángel, muy asustada.

-¡Hay que buscarlo!- dijo Amy -¡Tú por allí y yo por allá!
-¡Oki taka*4!- dijo Ángel.
Iniciaron la búsqueda por separado, en dos direcciones opuestas. "¡Stiiitch! ¿Dónde estás?" dijo Amy, "¡Stiiiitch! ¡Boojiboo*5!" dijo Ángel. Buscaban por todo el bosque, insistentemente, pero... no lo encontraban. Por más que buscaban, no aparecía por ningún lado. Finalmente, se reunieron donde se habían separado, las dos cabizbajas de aflicción y preocupación.
-Nada... no lo encuentro- dijo Amy.
-Meega naga... tampoco...- dijo Ángel.
Se acercó Elena con Lúa a su lado, diciendo:
-Lúa os ayudará a buscar- acercó la cama de Stitch (una caja de cartón) hacia la perra -Huele su cama, Lúa, huele.
Lúa acercó su hocico, lo olió un poco, y empezó a seguir el rastro como loca en dirección al bosque. Amy y Ángel le seguían, esperanzadas. Ya muy adentradas en el bosque, Lúa se detuvo e introdujo su cabeza en unos matorrales.
-¡Aquí se para! ¡Seguro que es él!- dijo Amy.
Chascazo al canto. En cuanto Lúa sacó su cabeza del matorral y se dio la vuelta, Amy y Ángel vieron que la perra portaba un hueso en la boca. No buscaba a Stitch, iba tras el rastro del hueso. A Amy le hirvió la sangre.
-¡Para huesos estamos! ¡Con un amigo perdido!- rugió Amy, rabiosa por la decepción.
Lúa soltó el hueso, tras percibir la furia de Amy, y siguió el rastro.
Amy y Ángel seguían a la perra, que olía y olía, se guiaba por el rastro, se dirigía a casa, a las escaleras...
-¡Ey! ¡Va a la habitación! ¡Igual ha vuelto y está ahí!- exclamó Amy, esperanzada.
Llegaron a la habitación y el hocico de Lúa se detuvo en la cama de Stitch. Y por supuesto que Stitch no estaba en la habitación. Otro chascazo.
-Gmf...- refunfuñó Amy -Estaba siguiendo el olor que dejaba Stitch en la cama... ¿Dónde se habrá metido esa bola de pelo?
-Aaayyy, boojiboo...- gimió Ángel, desesperada.

Elena encontró a Amy y Ángel tiradas en el sofá, completamente desanimadas.
-Ey, nenas... ¿A qué esa cara larga?- preguntó Elena.
-Hemos perdido a Stitch... no lo encontramos- respondió Amy.
-¿Habéis probado a buscar por el pueblo?
-Ahh, pues no...
Se animaron y se levantaron del sofá, dispuestas.
-¡Al pueblo a buscarlo! ¡Deprisa!- dijo Amy.
Bajaron al pueblo montadas en la bicicleta. Amy conducía y Ángel se sentaba detrás de ella. En cuanto llegaron, quedaron impresionadas y horrorizadas. El barrio a donde había llegado estaba desastrado: tiendas con cristales rotos, farolas y postes de tensión derribados, coches destrozados y volteados... un espectáculo desolador.
-Pero... qué... ha pasado... aquí... -exclamó Amy, con ojos como platos, como costándole sacar las palabras de su lengua.
Ángel estaba igual, con ojos como platos.

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* 1- meega - yo
* 2- bootifa - que le gusta
* 3- naga - no
* 4- oki taka - de acuerdo
* 5- boojiboo - piropo de enamorados

lunes, 8 de diciembre de 2014

Instintos agresivos (parte 4)

Era ya de noche. Estaban todos tranquilos en el sofá viendo una película, Stitch recostado encima de Ángel, ajenos a esos dos alienígenas que les vigilaban por la ventana del salón, escondidos tras el marco. Gokeb sacó el aparato y apretó el botón.
De pronto, sin previo aviso, Stitch saltó y convulsionó, sus ojos parpadeaban con luz verdosa. "¡¡Naga!! ¡¡Otra vez no!!" exclamó Stitch angustiado, mientras experimentaba esas sensaciones tan desagradables. "¡Stitch! ¿Te encuentras bien?" exclamó Amy, preocupada. Las convulsiones eran tan fuertes que Stitch acabó por lanzarse hacia la pared. ¡Bum!, se golpeó contra ella y cayó al suelo, inconsciente. Amy, Elena y Ángel lo miraban conmocionadas, con ojos como platos.
-¡Mamá! ¡Algo le pasa a Stitch!- exclamó Amy, angustiada por el estado de su amigo.
-Espera, voy a prepararme para llevarlo a Urgencias- dijo Elena.
Elena se dispuso a ello cuando Stitch se incorporó de un salto. Reía maliciosamente, había sacado sus miembros extras, y le brillaban los ojos de verde... oh oh...
-No... otra vez no...- dijo Amy. Conocía ese extraño comportamiento de las anteriores veces.
Stitch se abalanzó y agarró la mesa, y la alzó.
-¡La mesa no! ¡Que es nueva!- exclamó Elena, temiendo lo peor.
Justo lo que se veía venir. Stitch lanzó la mesa hacia un rincón del salón, destrozando una maceta con una enorme planta que lo adornaba.
-¡¡Mi planta!!- exclamó Elena, escandalizada.
¡¡Boom!! ¡¡Ji ji je ja ja ja!! ¡Para ya! ¡¡Crash!! ¡¡Buum!! ¡Los cuadros! ¡Ji ji ji...! ¡La cadena de música no! ¡¡Badabuum!! ¡Jaa ja ja ja...! ¡¡Raaass!! ¡Los sofás!
Cesó el barullo. Todo el salón hecho un desastre. Amy y Ángel escondidas detrás de un sofá derribado. Stitch enloquecido en medio del salón, riéndose y rugiendo.
Llegó de la cocina Elena con un cuchillo de cortar carne en la mano, totalmente desquiciada.
-¡Ya me has dejado la casa patas arriba! ¡¡Ahora verás!!- dijo Elena, amenazadoramente.
-¡¡Mamá, no!!- exclamó Amy horrorizada.
Lanzó el cuchillo hacia Stitch; éste se apartó por los pelos. ¡Tchac! Se quedó clavado el cuchillo en la pared, justo al lado de Stitch. Éste, con esa enorme fuerza que tiene, no le costó nada sacar el cuchillo de la pared, y lo lanzó hacia Elena como respuesta. Por suerte erró por dos cantímetros. Elena quedó tiesa, con el cuchillo clavado en la pared justo al lado de su hombro, con cara desencajada del susto.
-¡Stitch, imbécil! ¡Por poco me dejas sin mi madre!- gritó Amy.

Stitch trepaba por la pared, dirigiéndose hacia las escaleras. Amy y Ángel le perseguían.
-¡Vamos a intentar retenerlo, Ángel!- dijo Amy.
-¡Ih*1!- respondió Ángel.
Stitch subió arriba trepando por el techo y llegó a la habitación de Amy.
-¡No! ¡Mi habitación no!- exclamó Amy -¡Ahí tengo muchas cosas que aprecio!
¡¡Raaass!! ¡¡Mi póster favorito!! ¡¡Grrr!! ¡¡Ji ji ji!! ¡¡Mi almohada!! ¡¡Buuumm!! ¡¡Pok!! ¡¡Ja ja ja!! ¡¡Mi silla!! ¡¡Paff!! ¡¡Ángel, páralo!! ¡¡Meega*2 lo intenta!!
Cesó el follón. La habitación, toda patas arriba. La cama destrozada. La almohada rota, con el relleno esparcido a su alrededor. Los muebles, derribados y destrozados. Los objetos esparcidos por el suelo. Stitch se había enrollado sobre sí mismo y estaba rodando en el suelo sin una dirección fija.
-¡Stitch! ¡Para ya! ¡Ya me estoy cansando!- le amenazó Amy.
De pronto Stitch pegó un salto y sus ojos brillaban intensamente de verdoso, y cayó sobre la cama, y se quedó quieto. No se movía nada. Nada de nada. Ni un dedo. "¿Stitch?" dijo Amy, y se acercó hacia él, Ángel le seguía.
Apoyó su mano sobre un hombro de Stitch y lo giró un poco, pudiéndose ver su rostro de koala. Parecía inconsciente. Tenía los ojos cerrados y la boca entreabierta, dejando entrever sus dientes. Amy observó que Stitch respiraba muy débilmente, y se preocupó.
-Ohh, creo que va a morir...- dijo Amy. Ángel jadeó de horror al oírla.
Stitch recobró, abría los ojos poco a poco, parpadeaba, como costándole. Gemía, y decía muy débilmente: "¿Gaba*2?".
-¡¡Se despierta!!- gritaron Amy y Ángel. A ver si iban a volver los instintos agresivos en cuanto él recobrara del todo. Horror.
Amy cogió a Stitch aturdido, Amy y Ángel corrieron, bajaron las escaleras, llegaron al recibidor y Amy abrió la puerta y lanzó a Stitch fuera, con tal fuerza que Stitch cayó a varios metros de la casa.
-¡Ahí te quedas, mala bestia!- dijo Amy.
-¡¡Naga*4!!- exclamó Stitch, dándose cuenta de la situación. ¡Querían dejarlo fuera de la casa, y no entendía por qué! ¡Y no iba a permitirlo!
Se levantó rápidamente, corrió veloz hacia la entrada de la casa... ¡Slam!, portazo al canto... ¡Bum! trompazo contra la puerta. Demasiado tarde. Expulsado, fuera de casa.

Amy estaba fijando con clavos y martillo las tablillas de madera sobre las ventanas y las puertas de la casa, para impedir que Stitch pudiera volver a entrar (ingenua de ella, Stitch podría derribar fácilmente las tablillas con su fuerza extrema).
-¿Se puede saber qué estas haciendo, Amy?- preguntó Elena, extrañada.
-Hay que impedir que vuelva a entrar, mamá- dijo Amy -¡Más madera!
Hubo terminado de bloquear todas las entradas de la casa con las tablillas. Dijo Amy, compungida:
-Ya lo siento, Ángel... Stitch es una bestia, se ha vuelto malvado... Ya no es el de antes... No volverá a entrar.
Ángel suspiró, afligida.
-Sí, lo sé... a mí también me duele admitirlo- reconoció Amy.
¡Toc, toc, toc! Amy y Ángel volvieron sus cabezas hacia el origen de esos golpeteos. Ahí estaba Stitch, apoyado sobre una de las ventanas del salón, golpeando el cristal con su dedo. Se veía su figura a través de los huecos de las tablillas.
-¡Stitch!- exclamaron las dos.
-¡Amy, deja entrar meega!- suplicó Stitch.
-¿Que te deje entrar? ¿Después de lo que has hecho? ¡Ya no podemos tenerte en casa, que seguro que te descontrolas otra vez!- dijo Amy, desconfiada.
-¿Gaba? ¡Meega naga entender nada!- exclamó Stitch, perplejo.
-¡Encima no te hagas el sueco! ¡No volverás a entrar a esta casa, y se acabó!- rugió Amy.
-Ooohh...- gimió Stitch, afligido, bajando su mirada y sus enormes orejas.
Amy había dado media vuelta y estaba a punto de irse, entonces Stitch gritó, suplicante:
-¡Al menos comida! ¡¡Meega hambre!!
Amy le escuchó, y salió por la puerta trasera de la casa para lanzarle un trozo de pan de anteayer, que estaba como una roca.
-Toma, que aproveches- dijo Amy, tan fríamente.
-Eeehh... takka*4- dijo Stitch.

Stitch mordió el pan. Estaba duro, pero con sus dientes afilados y su tremenda fuerza podía fácilmente con él. Mientras lo masticaba (no podía cerrar la boca debido a que no tenía mejillas, por lo que se le caía pedazos del pan por los lados), pensaba: "No sé qué le pasa a Amy, no sé qué he hecho yo, últimamente se enfada mucho conmigo. Parece que la tiene tomada conmigo. Creí que éramos amigos", lo que derivaba a los siguientes pensamientos: "¿Qué ha sido de Ohana? ¿A lo mejor Amy ha olvidado Ohana y ya no me quiere? Oh, no...". A medida que iban sucediendo pensamientos de ese estilo, más triste se sentía Stitch.
-Oohhh- gimió.

Amy y Ángel ya se habían preparado para dormir, estaban cada una en sus respectivas camas. Habían puesto la luz azul violácea de la lámpara que tenían en la mesilla de noche (una lámpara que da luces de colores y se puede seleccionar el color deseado), que por suerte Stitch no había llegado a destrozarla. Un ambiente nocturno relajante. Amy estaba echada sobre su cama, escuchando música con su móvil.
Ángel miraba la cama vacía de Stitch, que la tenía a su lado.
-Aayyy...- suspiró, afligida.
Echaba de menos tener a su amado a su lado. Que le mirara con sus ojos de un negro profundo, que le sonriera. Que le contara tonterías graciosas. Tocarle y acariciarle su suave y mullido pelaje...
¡Toc, toc, toc! Se oyó unos golpeteos, Ángel giró su cabeza hacia el origen de ese ruido. Era Stitch, que estaba apoyado sobre el cristal de la ventana, se veía su silueta entre las tablillas. Estaba golpeteando el cristal con su garra.
-¡¡Ay!!- exclamó Ángel, muy contenta, y corrió hacia el escritorio, que estaba justo delante de la ventana.
Se sentó en el escritorio, delante de la ventana. Se miraron. Sonrieron, dejando ver toda su dentadura en sus amplias bocas.
-Ohufi*5, Stitch- saludó Ángel, bajito para no despertar a Amy.
-Ohufi, Ángel- saludó Stitch, que pudo oírla a través del cristal gracias a su oído tan fino.
-Boojiboo*6- se dijeron ellos.
Ángel apoyó su mano sobre la de Stitch, que estaba al otro lado del cristal. Hizo coincidir las posiciones de sus dedos con los de su amado. Stitch con sus garras largas y afiladas, y Ángel con sus garras más cortas. Si no fuera por el cristal que se interponía entre ellos se habrían agarrado, haciendo encajar los dedos del uno entre los huecos del otro, como puzles. Ángel pensaba: "Ohh, boojiboo, qué bien que hayas venido y que estemos otra vez juntos... Ay, qué ilu".
Stitch dijo una tontería en su idioma alienígena que a Ángel le hizo mucha gracia.
-¡Ay, ji ji! Stitch, siempre tan payaso...- dijo Ángel, riéndose, apoyando sus manos sobre su boca.
Stitch siguió diciendo más tonterías y Ángel no paraba de reírse. Hubo fiesta durante un rato. Ella tenía sus ojos entrecerrados por la risa y sus manos apoyadas sobre la boca. Stitch pensó que estaba muy graciosa así.
Terminado el repertorio de tonterías y risas, Ángel se recostó, y suspiró muy cansada y feliz. Cerró poco a poco sus ojos. Y se durmió.

Stitch siguió trepando hasta el tejado de la casa, donde se sentó. Alzó su mirada hacia la luna, en forma de hoz plateada sobre el cielo oscuro y estrellado. Tenía sus orejas gachas y su boca entreabierta. Mientras miraba la luna, se preguntó si podía volver a estar con Amy y Ángel. Ayer mismo había estado mirando la luna con Ángel, admirándola juntos. Suspiró, afligido.
¡Zasss! Un calambrazo recorrió su cuerpo como un relámpago, y cayó inconsciente. Se agacharon Gokeb y Iako detrás de Stitch tumbado y noqueado. Gokeb le había dado a Stitch una descarga con un aparato cilíndrico que portaba para atontarlo.
-¡Ya es nuestro! ¡Cógelo y a la nave!- ordenó Gokeb, y Iako cogió a Stitch.
Se llevaron a Stitch en su nave...


Turiano - Español 
* 1- ih - sí
* 2- meega - yo
* 3- gaba? - qué?
* 4- takka - gracias
* 5- ohufi - hola
* 6- boojiboo - piropo de enamorados

martes, 2 de diciembre de 2014

Cuando era malvado...


¿Stitch siempre tan achuchable? Ejemmm...

Así era antes de conocer a una amiga en Hawai y volverse bueno gracias a ella. Una fiera temible, de fauces amenazadoras, que sólo pensaba en una cosa: destruir. Veía algo que romper y se lanzaba a ello como desquiciado. Dientes afilados, garras mortales, fuerza tremenda, indestructible, carácter destructivo, todo ello le hacía ser una criatura extremadamente peligrosa.

"¡¡¡Meega nala kweestaaa!!! ¡¡¡Ja ja ja ja ja ja ja!!!"

Para lo malo que fue, es increíble lo mucho que ha cambiado y lo bueno que es ahora: cariñoso, simpático, infantil, ingenuo... aunque con genio vivo debido a su carácter destructivo inicial.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Nya y Xukky, dos experimentos después de Stitch

Jumba echaba tanto de menos a Stitch (su gran 626, como le llama), ya que Stitch había vuelto a la Tierra mientras Jumba y Pleakley se quedaron en el planeta donde se alojaron, que decidió crear a Nya, el experimento 630. Es físicamente igual que Stitch, pero de color fucsia, y además es hembra.  Cuatro años después llegó Xukky, el experimento 631, resultado de la sana intención de Jumba de darle un hermano a Nya. Es igual que Nya, pero con la cabeza ovalada.

Nya a la izquierda, Xukky a la derecha. ¿A que son adorables?

Los dos son versiones mejoradas de Stitch, que le superan en todo (o casi todo). Eso es todo lo que son ellos:
* Son capaces de levantar pesos hasta 6000 veces mayor que el suyo, o sea, el doble de fuertes que él.
* Son el doble de resistentes a impactos y fuego que él, así que es extremadamente difícil matarlos. Eso es debido a que sus huesos tienen titanio y fibras de carbono, que le dan dureza y resistencia excepcional; y tienen también polímeros ignífugos en su piel y pelaje.
* Son capaces de ver de noche y a distancias grandísimas. El doble de mejor que él. También pueden ver infrarrojos. Debido a su vista hipersensible, de día se protegen sus ojos con sus párpados secundarios, a modo de gafas de sol.
* Pueden oír a kilómetros a distancia. Un simple aleteo de un insecto lo detectarían en un radio de dos kilómetros por lo menos. Así que más vale que no les grites...
* Pueden oler a concentraciones más que mínimas, pudiendo detectar esencias a kilómetros de sí.
* Pueden oír ultrasonidos, que los emiten con su sónar y los utilizan para orientarse. Al puro estilo de los murciélagos.
* Pueden trepar paredes y techos, igual que los guecos. Lo consiguen gracias a una sustancia pegajosa que segregan en las palmas de sus manos y en las plantas de sus pies, y junto con la succión y sus garras tan afiladas, consiguen una adherencia excelente.
* Pueden cortar y desgarrar con sus garras y sus dientes maderas, metales... igual que él. Así que mejor no pongas tu brazo en sus bocazas o te pueden dejar sin él (entre su fuerza extrema y lo afilados de sus dientes... fácilmente).
* Pueden enrollarse sobre sí mismo y rodar en el suelo... como él.
* Pueden pensar tres veces más rápido que él. Comprenden muy deprisa, por eso aprendieron a hablar en muy poco tiempo. Son capaces de realizar cálculos matemáticos complejos en pocos segundos.
* Pueden emitir y detectar microondas con sus antenas, además de emitir descargas eléctricas de 20000 voltios con ellas.
* Producen saliva extremadamente ácida, de un pH muy bajo.
* Pueden inyectar veneno letal con sus espinas traseras. El doble de venenosos que él. Así que si te pican, más vale que vayas volando a que Jumba te dé el antídoto o en tres minutos estás muerto. Hinchazones fuertes, dolores extremos y parálisis nerviosa, es lo que causa.
* No tienen una densidad molecular tan alta como él, debido a que en sus huesos han sido sustituído buena parte de titanio por fibras de carbono, lo que los hace más ligeros.
* También pueden retraer sus brazos secundarios, espinas y antenas dentro de su cuerpo, como él. Pero no lo suelen hacer porque en el planeta en que viven hay alienígenas de todo tipo y no necesitan disimularse. Así que ni se lo plantean.

Con todo ello te dará la impresión de estar ante dos monstruos... pues nada más lejos de ello, ya que Jumba no les introdujo el programa genético de destrucción (no tenía intención de hacer monstruos destructivos al crearlos). Así que nada que temer de esas dos criaturas, que no tienen ninguna intención de hacer daño.

El día en que Nya se dió cuenta de sus poderes, decidió aprovecharlos para salvar al pueblo de injusticias y desgracias varias, ya que aquello le hace sentir bien como persona; prueba de ello que cuando no logra salvar a la gente ella se siente culpable. Un "monstruo" con buenos sentimientos.
Cada vez que se presenta una amenaza, Nya se encara contra ella, saca los dientes, extiende sus garras, ruge. Se enfrenta a ella, como fiera valiente. Al ser consciente de sus poderes, se siente muy segura de sí misma. Primero "avisa", y si la amenaza sigue, ataca hasta la muerte.
Cuando no, es buena chica, simpática, cariñosa... aunque un pelín sincera, lo que le causa problemas a veces. Deja salir su lado inofensivo.

Lo contrario es Xukky, que es muy tímido y temeroso. Siempre huye de los nuevos; y si tiene que hablarles se pone rojo y baja su mirada. Y de las amenazas también huye, escondiéndose tras una esquina cualquiera, temeroso. Siempre tiene que estar Nya a su lado para ayudarle. "Venga, Xukky, eres una bestia con todo lo que tienes, tú puedes!!!" tiene que decirle ella.