lunes, 8 de diciembre de 2014

Instintos agresivos (parte 4)

Era ya de noche. Estaban todos tranquilos en el sofá viendo una película, Stitch recostado encima de Ángel, ajenos a esos dos alienígenas que les vigilaban por la ventana del salón, escondidos tras el marco. Gokeb sacó el aparato y apretó el botón.
De pronto, sin previo aviso, Stitch saltó y convulsionó, sus ojos parpadeaban con luz verdosa. "¡¡Naga!! ¡¡Otra vez no!!" exclamó Stitch angustiado, mientras experimentaba esas sensaciones tan desagradables. "¡Stitch! ¿Te encuentras bien?" exclamó Amy, preocupada. Las convulsiones eran tan fuertes que Stitch acabó por lanzarse hacia la pared. ¡Bum!, se golpeó contra ella y cayó al suelo, inconsciente. Amy, Elena y Ángel lo miraban conmocionadas, con ojos como platos.
-¡Mamá! ¡Algo le pasa a Stitch!- exclamó Amy, angustiada por el estado de su amigo.
-Espera, voy a prepararme para llevarlo a Urgencias- dijo Elena.
Elena se dispuso a ello cuando Stitch se incorporó de un salto. Reía maliciosamente, había sacado sus miembros extras, y le brillaban los ojos de verde... oh oh...
-No... otra vez no...- dijo Amy. Conocía ese extraño comportamiento de las anteriores veces.
Stitch se abalanzó y agarró la mesa, y la alzó.
-¡La mesa no! ¡Que es nueva!- exclamó Elena, temiendo lo peor.
Justo lo que se veía venir. Stitch lanzó la mesa hacia un rincón del salón, destrozando una maceta con una enorme planta que lo adornaba.
-¡¡Mi planta!!- exclamó Elena, escandalizada.
¡¡Boom!! ¡¡Ji ji je ja ja ja!! ¡Para ya! ¡¡Crash!! ¡¡Buum!! ¡Los cuadros! ¡Ji ji ji...! ¡La cadena de música no! ¡¡Badabuum!! ¡Jaa ja ja ja...! ¡¡Raaass!! ¡Los sofás!
Cesó el barullo. Todo el salón hecho un desastre. Amy y Ángel escondidas detrás de un sofá derribado. Stitch enloquecido en medio del salón, riéndose y rugiendo.
Llegó de la cocina Elena con un cuchillo de cortar carne en la mano, totalmente desquiciada.
-¡Ya me has dejado la casa patas arriba! ¡¡Ahora verás!!- dijo Elena, amenazadoramente.
-¡¡Mamá, no!!- exclamó Amy horrorizada.
Lanzó el cuchillo hacia Stitch; éste se apartó por los pelos. ¡Tchac! Se quedó clavado el cuchillo en la pared, justo al lado de Stitch. Éste, con esa enorme fuerza que tiene, no le costó nada sacar el cuchillo de la pared, y lo lanzó hacia Elena como respuesta. Por suerte erró por dos cantímetros. Elena quedó tiesa, con el cuchillo clavado en la pared justo al lado de su hombro, con cara desencajada del susto.
-¡Stitch, imbécil! ¡Por poco me dejas sin mi madre!- gritó Amy.

Stitch trepaba por la pared, dirigiéndose hacia las escaleras. Amy y Ángel le perseguían.
-¡Vamos a intentar retenerlo, Ángel!- dijo Amy.
-¡Ih*1!- respondió Ángel.
Stitch subió arriba trepando por el techo y llegó a la habitación de Amy.
-¡No! ¡Mi habitación no!- exclamó Amy -¡Ahí tengo muchas cosas que aprecio!
¡¡Raaass!! ¡¡Mi póster favorito!! ¡¡Grrr!! ¡¡Ji ji ji!! ¡¡Mi almohada!! ¡¡Buuumm!! ¡¡Pok!! ¡¡Ja ja ja!! ¡¡Mi silla!! ¡¡Paff!! ¡¡Ángel, páralo!! ¡¡Meega*2 lo intenta!!
Cesó el follón. La habitación, toda patas arriba. La cama destrozada. La almohada rota, con el relleno esparcido a su alrededor. Los muebles, derribados y destrozados. Los objetos esparcidos por el suelo. Stitch se había enrollado sobre sí mismo y estaba rodando en el suelo sin una dirección fija.
-¡Stitch! ¡Para ya! ¡Ya me estoy cansando!- le amenazó Amy.
De pronto Stitch pegó un salto y sus ojos brillaban intensamente de verdoso, y cayó sobre la cama, y se quedó quieto. No se movía nada. Nada de nada. Ni un dedo. "¿Stitch?" dijo Amy, y se acercó hacia él, Ángel le seguía.
Apoyó su mano sobre un hombro de Stitch y lo giró un poco, pudiéndose ver su rostro de koala. Parecía inconsciente. Tenía los ojos cerrados y la boca entreabierta, dejando entrever sus dientes. Amy observó que Stitch respiraba muy débilmente, y se preocupó.
-Ohh, creo que va a morir...- dijo Amy. Ángel jadeó de horror al oírla.
Stitch recobró, abría los ojos poco a poco, parpadeaba, como costándole. Gemía, y decía muy débilmente: "¿Gaba*2?".
-¡¡Se despierta!!- gritaron Amy y Ángel. A ver si iban a volver los instintos agresivos en cuanto él recobrara del todo. Horror.
Amy cogió a Stitch aturdido, Amy y Ángel corrieron, bajaron las escaleras, llegaron al recibidor y Amy abrió la puerta y lanzó a Stitch fuera, con tal fuerza que Stitch cayó a varios metros de la casa.
-¡Ahí te quedas, mala bestia!- dijo Amy.
-¡¡Naga*4!!- exclamó Stitch, dándose cuenta de la situación. ¡Querían dejarlo fuera de la casa, y no entendía por qué! ¡Y no iba a permitirlo!
Se levantó rápidamente, corrió veloz hacia la entrada de la casa... ¡Slam!, portazo al canto... ¡Bum! trompazo contra la puerta. Demasiado tarde. Expulsado, fuera de casa.

Amy estaba fijando con clavos y martillo las tablillas de madera sobre las ventanas y las puertas de la casa, para impedir que Stitch pudiera volver a entrar (ingenua de ella, Stitch podría derribar fácilmente las tablillas con su fuerza extrema).
-¿Se puede saber qué estas haciendo, Amy?- preguntó Elena, extrañada.
-Hay que impedir que vuelva a entrar, mamá- dijo Amy -¡Más madera!
Hubo terminado de bloquear todas las entradas de la casa con las tablillas. Dijo Amy, compungida:
-Ya lo siento, Ángel... Stitch es una bestia, se ha vuelto malvado... Ya no es el de antes... No volverá a entrar.
Ángel suspiró, afligida.
-Sí, lo sé... a mí también me duele admitirlo- reconoció Amy.
¡Toc, toc, toc! Amy y Ángel volvieron sus cabezas hacia el origen de esos golpeteos. Ahí estaba Stitch, apoyado sobre una de las ventanas del salón, golpeando el cristal con su dedo. Se veía su figura a través de los huecos de las tablillas.
-¡Stitch!- exclamaron las dos.
-¡Amy, deja entrar meega!- suplicó Stitch.
-¿Que te deje entrar? ¿Después de lo que has hecho? ¡Ya no podemos tenerte en casa, que seguro que te descontrolas otra vez!- dijo Amy, desconfiada.
-¿Gaba? ¡Meega naga entender nada!- exclamó Stitch, perplejo.
-¡Encima no te hagas el sueco! ¡No volverás a entrar a esta casa, y se acabó!- rugió Amy.
-Ooohh...- gimió Stitch, afligido, bajando su mirada y sus enormes orejas.
Amy había dado media vuelta y estaba a punto de irse, entonces Stitch gritó, suplicante:
-¡Al menos comida! ¡¡Meega hambre!!
Amy le escuchó, y salió por la puerta trasera de la casa para lanzarle un trozo de pan de anteayer, que estaba como una roca.
-Toma, que aproveches- dijo Amy, tan fríamente.
-Eeehh... takka*4- dijo Stitch.

Stitch mordió el pan. Estaba duro, pero con sus dientes afilados y su tremenda fuerza podía fácilmente con él. Mientras lo masticaba (no podía cerrar la boca debido a que no tenía mejillas, por lo que se le caía pedazos del pan por los lados), pensaba: "No sé qué le pasa a Amy, no sé qué he hecho yo, últimamente se enfada mucho conmigo. Parece que la tiene tomada conmigo. Creí que éramos amigos", lo que derivaba a los siguientes pensamientos: "¿Qué ha sido de Ohana? ¿A lo mejor Amy ha olvidado Ohana y ya no me quiere? Oh, no...". A medida que iban sucediendo pensamientos de ese estilo, más triste se sentía Stitch.
-Oohhh- gimió.

Amy y Ángel ya se habían preparado para dormir, estaban cada una en sus respectivas camas. Habían puesto la luz azul violácea de la lámpara que tenían en la mesilla de noche (una lámpara que da luces de colores y se puede seleccionar el color deseado), que por suerte Stitch no había llegado a destrozarla. Un ambiente nocturno relajante. Amy estaba echada sobre su cama, escuchando música con su móvil.
Ángel miraba la cama vacía de Stitch, que la tenía a su lado.
-Aayyy...- suspiró, afligida.
Echaba de menos tener a su amado a su lado. Que le mirara con sus ojos de un negro profundo, que le sonriera. Que le contara tonterías graciosas. Tocarle y acariciarle su suave y mullido pelaje...
¡Toc, toc, toc! Se oyó unos golpeteos, Ángel giró su cabeza hacia el origen de ese ruido. Era Stitch, que estaba apoyado sobre el cristal de la ventana, se veía su silueta entre las tablillas. Estaba golpeteando el cristal con su garra.
-¡¡Ay!!- exclamó Ángel, muy contenta, y corrió hacia el escritorio, que estaba justo delante de la ventana.
Se sentó en el escritorio, delante de la ventana. Se miraron. Sonrieron, dejando ver toda su dentadura en sus amplias bocas.
-Ohufi*5, Stitch- saludó Ángel, bajito para no despertar a Amy.
-Ohufi, Ángel- saludó Stitch, que pudo oírla a través del cristal gracias a su oído tan fino.
-Boojiboo*6- se dijeron ellos.
Ángel apoyó su mano sobre la de Stitch, que estaba al otro lado del cristal. Hizo coincidir las posiciones de sus dedos con los de su amado. Stitch con sus garras largas y afiladas, y Ángel con sus garras más cortas. Si no fuera por el cristal que se interponía entre ellos se habrían agarrado, haciendo encajar los dedos del uno entre los huecos del otro, como puzles. Ángel pensaba: "Ohh, boojiboo, qué bien que hayas venido y que estemos otra vez juntos... Ay, qué ilu".
Stitch dijo una tontería en su idioma alienígena que a Ángel le hizo mucha gracia.
-¡Ay, ji ji! Stitch, siempre tan payaso...- dijo Ángel, riéndose, apoyando sus manos sobre su boca.
Stitch siguió diciendo más tonterías y Ángel no paraba de reírse. Hubo fiesta durante un rato. Ella tenía sus ojos entrecerrados por la risa y sus manos apoyadas sobre la boca. Stitch pensó que estaba muy graciosa así.
Terminado el repertorio de tonterías y risas, Ángel se recostó, y suspiró muy cansada y feliz. Cerró poco a poco sus ojos. Y se durmió.

Stitch siguió trepando hasta el tejado de la casa, donde se sentó. Alzó su mirada hacia la luna, en forma de hoz plateada sobre el cielo oscuro y estrellado. Tenía sus orejas gachas y su boca entreabierta. Mientras miraba la luna, se preguntó si podía volver a estar con Amy y Ángel. Ayer mismo había estado mirando la luna con Ángel, admirándola juntos. Suspiró, afligido.
¡Zasss! Un calambrazo recorrió su cuerpo como un relámpago, y cayó inconsciente. Se agacharon Gokeb y Iako detrás de Stitch tumbado y noqueado. Gokeb le había dado a Stitch una descarga con un aparato cilíndrico que portaba para atontarlo.
-¡Ya es nuestro! ¡Cógelo y a la nave!- ordenó Gokeb, y Iako cogió a Stitch.
Se llevaron a Stitch en su nave...


Turiano - Español 
* 1- ih - sí
* 2- meega - yo
* 3- gaba? - qué?
* 4- takka - gracias
* 5- ohufi - hola
* 6- boojiboo - piropo de enamorados

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